jueves, 2 de julio de 2015

En una espiral

He decidido escribir hoy, para no entrar en una espiral de atraco al frigorífico, de violación del chocolate. Hoy me he despertado con ganas de planificar el verano, porque ya es julio, y si no no hago nada. Pero son tantos los planes, tantas las cosas que hacer, que he tenido una pequeña crisis de ansiedad. He tenido la tentación de atracar también la farmacia de casa en busca de algo para doparme pero la búsqueda ha sido totalmente infructuosa.

Debido a mi falta de éxito, me he planteado dos cosas: una, pararme a planificar tranquilamente mi verano, dos, escribir en este blog. He empezado por esta, así que no tengo planificado una puta mierda.
No pasa nada, si me voy a Grecia, Andalucía o Rumanía. El caso es salir, como si se sale al pueblo de al lado, es la sensación de viajar, de salir de la rutina, aunque sea en un concierto de Camela en el pueblo de al lado. Todo suma, y con Camela esa suma se hace con música de organillo.

Es muy tarde para planificar nada, estoy bastante cansado. El paro me sienta fatal, no he estado tan cansado nunca en mi vida. Quiero un trabajo para poder descansar un poco.
Que eso, que mañana me pongo con lo de viajar, porque si no no me da tiempo a estar parado. Y esta situación es algo que sólo ocurre muchas veces en la vida.